No ha pasado ni un mes desde que despedimos nuestras Fallas en el Centro de Día Abastos y ya echábamos de menos el ambiente festivo, los colores, la música y, sobre todo, ese sentimiento tan único que despierta esta tradición valenciana. Por eso, decidimos continuar con el espíritu fallero muy vivo y organizar una excursión muy especial: la visita al Museo Fallero de Valencia.
Ubicado en el antiguo Convento de la Casa Misión de San Vicente de Paúl, el Museo Fallero alberga los ninots indultats desde el año 1934. Ese fue el año en el que, por primera vez, dentro de la semana fallera, se inició la tradición de salvar de las llamas a una figura votada por el público por su belleza, originalidad o carga simbólica. A lo largo del recorrido, las personas usuarias del Centro pudieron observar cómo ha evolucionado no solo la técnica artística de estos ninots, sino también los temas que han abordado a lo largo de los años.
Cada pasillo del museo es un reflejo del tiempo. Algunos ninots son tiernos y entrañables, otros reflejan sátiras políticas o sociales, y todos ellos representan un trocito de historia. Lo más sorprendente fue cómo muchos ninots expresaban el contexto social o político del momento en que fueron creados, convirtiendo la visita no solo en un recorrido artístico, sino también en un repaso por la historia reciente del país.
Además de los ninots indultats, el Museo Fallero también expone una impresionante colección de carteles oficiales de las Fallas desde principios del siglo XX. Esta parte de la visita fue especialmente interesante, ya que pudimos ver la evolución del diseño gráfico y cómo los diferentes estilos artísticos han influido en la forma de anunciar esta fiesta tan emblemática a lo largo del tiempo.
Aunque no pudimos ver el museo en su totalidad —¡es más grande de lo que imaginábamos!—, la experiencia fue maravillosa. Las personas usuarias del Centro de Día Abastos disfrutaron de cada rincón, de cada historia detrás de las figuras y de cada explicación que nos ayudó a entender aún más la riqueza cultural de nuestras Fallas.
La visita al Museo Fallero no solo nos permitió seguir conectados con nuestra tradición, también fue una oportunidad para compartir recuerdos, emociones y vivencias personales relacionadas con la fiesta.
Estamos deseando volver, porque todavía nos quedan muchas zonas por descubrir y porque sabemos que en cada visita hay algo nuevo que aprender. En el Centro de Día Abastos, seguimos apostando por mantener vivas nuestras tradiciones y por ofrecer actividades culturales que estimulen la memoria, la convivencia y el disfrute.





