En el Centro de Día Abastos hemos realizado un taller olfativo lleno de emociones, recuerdos y risas. Nuestra psicóloga, Ana, preparó una serie de frascos con diferentes olores para poner a prueba el olfato y la memoria de nuestras personas usuarias. Tomillo, romero, canela, azafrán o laurel fueron algunos de los protagonistas de esta actividad tan especial.
Con cada frasco, los participantes debían adivinar el aroma y compartir qué recuerdos o sensaciones les evocaba. Algunos se sintieron transportados a la montaña, otros recordaron momentos en la cocina con su familia, e incluso alguno comentó entre risas: “¡El laurel, claro! ¡Cómo no lo voy a conocer, si no hay lentejas sin laurel!”.
Este tipo de ejercicios, más allá de ser divertidos y participativos, tienen un impacto muy positivo en la estimulación sensorial y cognitiva de las personas mayores.
La estimulación sensorial: clave para mantener la mente activa
El taller olfativo en personas mayores forma parte de las actividades de estimulación sensorial, una herramienta terapéutica que busca mantener en forma los sentidos y la mente.
A través del olfato, uno de los sentidos más vinculados a la memoria emocional, es posible activar recuerdos y emociones del pasado, lo que favorece la conexión con la identidad personal y con las experiencias vividas.
Además, este tipo de talleres contribuyen a mejorar:
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🧠 La memoria a largo plazo, al asociar olores con experiencias pasadas.
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💬 La comunicación y el lenguaje, al fomentar la descripción de sensaciones y recuerdos.
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❤️ La autoestima y el bienestar emocional, ya que los participantes se sienten útiles, activos y conectados con los demás.
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👃 La sensibilidad olfativa, que tiende a disminuir con la edad, ayudando a mantener el sentido del olfato entrenado.
Un taller olfativo que despierta emociones y fortalece vínculos
Durante la actividad, no solo se trabajó la mente, sino también el corazón. Los olores actuaron como puentes entre el pasado y el presente, provocando conversaciones llenas de anécdotas, risas y confidencias.
“Este olor me recuerda a cuando cocinaba paella, comentó una de los usuarios. Y es que, más allá de la estimulación cognitiva, este tipo de talleres fomentan la socialización, la empatía y el sentido de pertenencia al grupo.
Las personas usuarias no solo se divirtieron intentando adivinar los olores, sino que también aprendieron unas de otras, compartiendo vivencias y fortaleciendo la convivencia diaria en el centro.
Beneficios del taller olfativo en personas mayores
El taller olfativo no solo es una actividad entretenida, sino que también aporta numerosos beneficios:
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Estimula la memoria y las emociones positivas, ayudando a mantener activa la mente.
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Fortalece la atención y la concentración, al requerir identificar y diferenciar aromas.
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Promueve la comunicación y la interacción social, al compartir experiencias en grupo.
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Favorece el bienestar emocional, generando momentos de alegría, calma y conexión.
Un ejercicio para los sentidos y el alma
En el Centro de Día Abastos, creemos que cada experiencia cuenta. Actividades como este taller olfativo en personas mayores nos recuerdan que los sentidos son una puerta abierta a los recuerdos, a la emoción y a la vida.
A través de ejercicios tan sencillos como oler una rama de romero o una pizca de canela, logramos conectar con lo más profundo de nuestras emociones, reforzando la memoria y el bienestar.
Porque estimular la mente también puede oler a hogar, a cariño y a buenos momentos.





