En el Centro de Día Abastos estamos de celebración: ¡nuestro huerto urbano empieza a dar sus primeros frutos! Fresas, lechugas y brotes verdes han comenzado a asomar tras semanas de cuidados, paciencia y mucho cariño. Esta actividad, que se ha convertido en una de las favoritas de nuestras personas usuarias, va más allá de plantar y recoger: es una auténtica herramienta terapéutica y de conexión con la naturaleza. En este artículo te contamos por qué el huerto urbano tiene tanto valor en la tercera edad.
Un huerto urbano: sembrando salud y bienestar
Tener acceso a un huerto urbano dentro de un centro de día es un privilegio que se transforma en bienestar físico y emocional para las personas mayores. Cuidar las plantas, preparar la tierra o recolectar los frutos son acciones sencillas pero muy beneficiosas para mantener la movilidad, la coordinación y la fuerza muscular.
Además, este tipo de actividad estimula los sentidos: el olor de la tierra mojada, los colores vivos de las hortalizas, el tacto de las hojas o el sonido del agua al regar. Todo ello activa conexiones con recuerdos del pasado, y es especialmente positivo en personas con deterioro cognitivo, ya que ayuda a mantener la mente activa y despierta.
Beneficios emocionales del huerto urbano
El huerto urbano no solo cuida el cuerpo, también fortalece el alma. El contacto con la naturaleza transmite calma, reduce los niveles de estrés y ansiedad y aporta una gran satisfacción personal. Ver cómo una semilla se convierte en un fruto gracias al esfuerzo propio mejora la autoestima y el sentido de utilidad.
Además, la actividad del huerto se convierte en una excusa perfecta para compartir tiempo, experiencias y risas. En el Centro de Día Abastos, el huerto es un espacio de encuentro donde todos colaboran, se dan consejos, se ayudan entre ellos y celebran cada nuevo brote como una pequeña victoria. La interacción social que se genera previene el aislamiento y fomenta el compañerismo.
Una herramienta educativa y sostenible
Otro aspecto fundamental del huerto urbano es su valor educativo. A través de él, se recuperan saberes tradicionales y se transmiten conocimientos sobre alimentación saludable, sostenibilidad y respeto por el medio ambiente. Las personas mayores suelen tener una conexión muy especial con la tierra, y este espacio les permite revivir su experiencia mientras la comparten con los demás.
También fomenta hábitos de vida más sostenibles y una mayor conciencia ecológica. Aprender sobre los ciclos de la naturaleza, el cuidado responsable del agua o la diferencia entre productos locales y procesados, ayuda a integrar valores esenciales en la vida diaria.
El huerto urbano en Centro de Día Abastos: una experiencia que florece
En nuestro centro, el huerto es mucho más que una actividad: es un proyecto vivo que evoluciona con el paso de las estaciones. Cuidarlo nos mantiene activos, comprometidos y conectados con lo que nos rodea. Ver los primeros frutos es una recompensa a todo el trabajo colectivo, y estamos deseando seguir cosechando salud, alegría y buenos momentos.





